La cara y la cruz del verano en nuestra piel

 



Sol, playa, piscina, montaña…todas esas cosas que hemos disfrutado en los últimos meses tienen un doble efecto en nuestro rostro, una gran sonrisa que aún nos dura y un empeoramiento de la calidad de la piel ¿Adivináis de cuál de los dos queremos deshacernos?

Efectivamente, ¡es el segundo!

La aparición de manchas o empeoramiento de las ya existentes, falta de luminosidad y la sensación de piel gruesa, sucia o “cargada” son algunos de los principales problemas que nos plantean nuestros pacientes tras la época estival además de otros como sensación de tirantez o empeoramiento del acné.

Por ello queremos contaros, algunos pasos imprescindibles y sencillos para mejorar la calidad de nuestra piel.

Entre los imprescindibles encontramos una buena limpieza y exfoliación junto con la correcta protección solar diaria, mientras que, en el caso de los activos, realizar una renovación celular y una profunda hidratación resultan básicos junto con la aplicación de antioxidantes que ayuden a frenar el proceso oxidativo y con ello el envejecimiento y la falta de luminosidad.

Y la eterna pregunta, ¿Qué productos utilizo?

Existen multitud de opciones, un mar de información en el que perderse y por eso iremos recomendando algunos de nuestros favoritos para el cuidado de la piel.

En este caso hablaremos del gran olvidado en las rutinas pero que resulta de gran importancia, el exfoliante.

Normalmente la aplicación de serum, emulsión o contorno de ojos centra nuestra atención, pero casi tan importante como aplicar un producto de calidad y especifico que cubra nuestras necesidades en cada momento, es preparar la piel para recibirlos y es en este caso donde además del limpiador aparece en escena el exfoliante.

Algunas de las preguntas con las que más solemos encontrarnos y a las que daremos respuesta a continuación son:

¿Para qué sirve?

Realizar una exfoliación mecánica y/o enzimática permite eliminar las células muertas, el exceso de sebo, mejorar la textura y permitir la mejor penetración de los activos cosméticos aplicados a continuación.

¿Cuál es mejor?

Debemos tener en cuenta nuestro tipo de piel, pero de forma general la aplicación de productos que contengan una cantidad de partícula suficiente además de un tamaño correcto de esta son las principales características que debemos tener en cuenta para conseguir una acción realmente eficaz.

¿Cuándo lo aplico y cuantas veces?

En el caso de pieles finas o sensibles una o dos veces por semana es más que suficiente, mientras que en el caso de las pieles engrosadas o grasas esta frecuencia podemos aumentarla hasta tres o cuatro veces por semana. En cuanto al momento de aplicación resulta indiferente si hacerlo de día o de noche siempre sobre la piel limpia y ligeramente húmeda (no en exceso para no disminuir la efectividad del producto).

¿Cómo lo aplico?

Hay que entender que el producto ya viene preparado para ejercer la acción exfoliante, y esto lo digo porque ¡existe una gran diferencia entre exfoliar y frotar!

Realizar un movimiento circular suave por toda la superficie del rostro, cuello y escote es suficiente para eliminar las células muertas e impurezas que se puedan acumular en la superficie de la piel.

Como veis existen numerosas razones para incluir en nuestra rutina de cuidados un buen exfoliante, ¡pregúntanos y déjate aconsejar para conseguir los mayores beneficios!



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