¿POR QUÉ ENFERMERÍA?

El pasado día 12 de mayo fue el día de la enfermería. Por ello hoy quiero contaros cómo llegué a ser enfermera y trabajar en la Clínica Dermatológica Internacional.

Hay personas que desde sus primeros años de vida tienen muy claro lo que quieren ser de mayores, luego puede ser así o en muchos casos cambiar del todo de rumbo; en mi caso fue muy diferente. Yo siempre fui aquella niña que cuando mis padres llevaban a esquiar volvía diciendo que quería ser profesora de esquí y cuando íbamos a la playa decía que mi sueño era ser socorrista… vamos que era un a chica con las cosas muy claras… aún cuando finalizaba mis estudios de bachiller y tenía que rellenar el documento en el que pones tres opciones con tus preferencias sobre que estudiar yo le di mil vueltas.

Mi padre me decía, “Sandra tu vas para periodista, te encanta escribir y no se te de mal del todo. Y sino para profesora, piensa en tu comodidad en el futuro y te encantan los niños…” Mi madre sin embargo me animaba para tirar por el campo sanitario.

Finalmente escogí comenzar mis estudios de Radiodiagnóstico y francamente me gustó desde los primeros días de clase. Era interesante ver como a través del estudio de imagen puedes diagnosticar tan diferentes patologías y me di cuenta de lo amplias que eran las posibilidades tan diferentes de trabajo, desde una simple radiografía o escáner hasta el trabajo en quirófano, o la unidad de intervencionismo vascular.

Cuando empecé a trabajar en este campo en la Clínica Ruber de Madrid hace 6 años aproximadamente me di cuenta de que sentía un gran vacío interior al desarrollar mi profesión. Me explico mejor, yo realizaba el estudio para diagnosticar al paciente pero luego no sabía si al final se había llegado a tratar, a curar… no tenía un seguimiento de éste. Eso me frustraba ya que yo quería poder hacer más por el paciente. Y tras varios meses de reflexión con este tema comencé mis estudios de enfermería.

Durante los años de carrera nunca llegué a tener claro que mi decisión hubiese sido la correcta ya que veía que perdía oportunidades laborales porque el estudio me quitaba mucho tiempo y además tras hacer las prácticas en hospitales en los servicios de UCI, cardiología pediátrica congénita y psiquiatría tenía claro que eso no sería lo mío. Quería ayudar al paciente pero "sin morir en el intento"… y digo esto porque viví la experiencia de que me involucrada demasiado con mis pacientes y me traía sus problemas de salud a casa… fue una época dura ya que trabajar en ciertos servicios de hospitalización iban a costarme una depresión. Es en estos momentos en los que necesitas que una madre te diga, “Sandra tienes que aprender a separar el trabajo de tu vida personal, seguro que hay otras especialidades de la enfermería en las que te encuentras a gusto.”

Y así fue, durante mi última rotación de prácticas de la carrera estuve en comunitaria. Eso era algo que me apasionaba, trabajar en el centro de salud, tener mi propia consulta de enfermería, asistir a realizar cuidados domiciliarios como curas, dar cursos de prevención de la salud…. ¡sin duda eso era lo mío! Mis compañeras de la universidad me decían ¿de verdad que preferirías trabajar en un centro de salud que en una urgencia? Y es que detrás de cada enfermera hay un perfil diferente, y en un campo tan amplio cada uno tiene que encontrar cuál es el suyo.

Hoy puedo decir que yo he encontrado el mío; trabajar en la Clínica Dermatológica Internacional me aporta diariamente lo que actualmente yo necesito de mi profesión: trabajar en consulta de la mano de los mejores médicos dermatólogos, tener mi propia citación para realizar técnicas, curas; instrumentar en quirófano, realizar actividades de educación para la salud… No sabemos las vueltas que da la vida, ni que nos deparará el futuro dentro de unos años pero hoy puedo decir que soy feliz con mi trabajo.

A raíz de todo esto me gustaría dedicar este post a una persona que lleva en la sangre la enfermería desde sus primeros pasos, y es que hay personas que nacen sabiendo qué serán de mayor, y hablo de mi compañera Maricela, de quien entre risas y disciplina aprendo tanto cada día.

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